Ribera del Duero

Ribera del Duero

El vino Ribera del Duero (D.O.) se encuentra en la cuenca del río Duero, en el sureste de Castilla y León.

La franja de los viñedos se extiende a lo largo de 115 kilómetros y a 35 kilómetros de ancho, territorio que une a más de 100 pueblos de las provincias de Soria, Segovia, Burgos y Valladolid y cuyas características físicas y climatológicas facilitan la producción de vinos de elevada calidad.

El clima de la D.O. Ribera del Duero es mediterráneo y se caracteriza, en general, por una pluviometría entre moderada y baja, veranos secos, inviernos largos y de temperaturas contrastadas. Sus más de 20.900 hectáreas de viña representan el 20% de la producción de vino en España.

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Cair 2010

75cl

Aranda de Duero
17,90

Emilio Moro 2015

75cl

18,90

Pruno 2015

75cl

11,90

En Ribera del Duero se producen vinos tintos y vinos rosados. El vino tinto de Ribera del Duero se elabora con un mínimo del 75% de Tempranillo, que la D.O. también recibe el nombre de Tinta del País o Tinto Fino. Por su parte, el vino rosado de Ribera del Duero, se elabora a partir de las variedades autorizadas y son vinos de carácter afrutado y fresco. Los tipos de vino de Ribera del Duero, además, también se casifican por el tipo de crianza. Así, podemos distinguir entre:

  • Tinto Joven: no pasa por madera o, si lo hace, es durante un periodo inferior a 12 meses. Suelen ser vinos de color cereza intenso y vivo, con ribetes violáceos y matices de color rubí. Suele presentar los aromas de la uva, que normalmente recuerdan a fruta madura y bayas silvestres, y en boca es vivo y ofrece una amplia variedad de sabor.
  • Tinto Crianza: su crianza es de 12 meses en barrica de roble y se comercializa después del 1 de octubre. En vista son vinos de color picota profunda e intenso con algunos toques violáceos que muestran aún juventud. En sus aromas se mezclan la intensidad de la fruta y notas de madera como la vainilla o los torrefactos, y en boca es sabroso, carnoso, estructurado, redondo y con taninos equilibrados.
  • Tinto Reserva: en este caso el vino debe envejecer como mínimo 36 meses entre barrica y botella, con un año mínimo en barrica. Se comercializa a partir del 1 de diciembre del tercer año después de la vendimia. En vista se muestra entre una gama que va color rojo picota granatoso al rojo rubí. Es, asimismo, intenso y elegante, con aromas de fruta muy madura y confitada y de cuero, crema, balsámicos y minerales. En boca son amplios y robustos, potentes y persistentes.
  • Tinto Gran Reserva: este tipo de vino de Ribera del Duero debe envejecer a lo largo de 60 meses entre la barrica y botella, con un mínimo de 24 meses en barrica. Se comercializa a partir del 1 de diciembre del quinto año después de la vendimia. Sus colores varían entre el rojo granate y el rubí, aunque también tienen matices teja. En nariz la fruta se muestra acompotada y la madera da paso a notas de tostados, maderas nobles, especias, y en boca son estructurados, muy equilibrados, persistentes y muy elegantes.

Las uvas más habituales para la elaboración de vino Ribera del Duero es la Tempranillo. Es la uva principal de la zona y está presente en más del 75% de sus vinos; permite elaborar vinos jóvenes y otros para envejecer en barrica. Además, destacan el Albillo, la Cabernet Sauvignon, la Malbec, la Merlot y la Garnacha Tinta.

  • Tempranillo: se adapta excepcionalmente en los suelos de la región y ofrece vinos de colores violeta, con marcados aromas a mora, frutos negros, de taninos estructurados y dulces cuando está muy madura y de acidez media.
  • Cabernet Sauvignon: se adapta bien y ofrece acidez, aromas que van desde el pimiento verde a los frutos negros cuando están maduras, y taninos marcados.
  • Merlot: de baja producción y con mayor dificultad para adaptarse que las anteriores variedades, otorga vinos de acidez media, aromas de fruta negra y de taninos medios.
  • Malbec: también es de baja producción y en vinos muestra una alta acidez, aromas de fruta negra y balsámicos, y taninos medios.
  • Garnacha Tinta: en este caso estamos de nuevo ante una variedad que se adapta bien y que tiene buen rendimiento, ofreciendo vinos aromáticos, de tanino alto y con potencial de envejecimiento.
  • Albillo: es la única variedad blanca de las utilizada en vino Ribera del Duero. Ofrece vinos aromáticos, con presencia de fruta blanca y de hueso, de media acidez.